CUENTO


EL CARACOLILLO GUSTAVILLO 





Gustavillo era un caracolillo que vivía feliz en el fondo del mar; se mecía al ritmo de las corrientes marinas, reposaba en la arena, buscando algún rayo de sol y de vez en cuando daba sus paseos.



Un día un cangrejo le vio y le dijo:- ¿Puedo vivir contigo? Gustavillo se lo pensó dos veces y al final decidió ser, como un antepasado suyo un cangrejo ermitaño.


Empezaron a vivir juntos. El cangrejo dentro del caracol.




Y al poco tiempo comenzaron los problemas: el cangrejo se metía las pinzas en la nariz, hacía ruidos cuando comía y no ayudaba en la limpieza.




Una mañana Gustavillo le dijo al cangrejo todo lo que no se debía hacer, con paciencia, explicándole que: - Hurgarse en la nariz, es de mala educación y además puede hacer daño. - Se mastica siempre con la boca cerrada - Hay siempre que colaborar en la limpieza y orden de dónde se vive.


El cangrejo se quedó callado, salió de la casa y se perdió durante varios días.



         
Cuando volvió habló con Gustavillo y entre los dos juntitos hicieron una lista de las cosas que debían hacer, para que todo funcionara bien y de ahora en adelante ser los mejores amigos.









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