CUENTO
Gustavillo era un caracolillo que vivía feliz en el fondo del mar; se mecía al ritmo de las corrientes marinas, reposaba en la arena, buscando algún rayo de sol y de vez en cuando daba sus paseos.
Y al poco tiempo comenzaron los problemas: el cangrejo se metía las pinzas en la nariz, hacía ruidos cuando comía y no ayudaba en la limpieza.
Una mañana Gustavillo le dijo al cangrejo todo lo que no se debía hacer, con paciencia, explicándole que: - Hurgarse en la nariz, es de mala educación y además puede hacer daño. - Se mastica siempre con la boca cerrada - Hay siempre que colaborar en la limpieza y orden de dónde se vive.
Cuando volvió habló con Gustavillo y entre los dos juntitos hicieron una lista de las cosas que debían hacer, para que todo funcionara bien y de ahora en adelante ser los mejores amigos.








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